Carta a Sabine

Haber. Te cuento. Te cuento que cuento contigo. Cuento contigo no para hacer tratos benedettiescos  o si quiera para benevolencias parecidas.  Cuento contigo para que me sorprendas, para sentirme orgulloso de ser tu amigo, para que vayas más allá de lo que tu misma te propusiste y para que yo sonría cuando te vea feliz.  Cuento contigo para ejemplo de fuerza, dedicación y lucha, no para mí pero para los y las que te siguen y seguirán. Cuento contigo para alimentar la esperanza de quienes flaquean en el camino aunque no entiendan que tú también a veces flaqueas.  Cuento contigo para descubrir tu camino intelectual, académico, literario y espiritual, independientemente de prejuicios y supersticiones.   Cuento contigo para olvidar el refugio de la mansedumbre cansina del asalariado y su desesperación por llegar a fin de mes, y también cuento contigo para algún día romper aquel terrible yugo llamado feminismo, doblemente terrible por ser voluntario y autoimpuesto.   Y entre otras cosas, cuento contigo para algún día, aquí o allá, finalmente irnos a tomar una cerveza… con maní.